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¿Quién Mató a Georgina Ortiz? (Parte II)

August 11, 2021 Armando Torres Season 2 Episode 64
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¿Quién Mató a Georgina Ortiz? (Parte II)
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¿Quién Mató a Georgina Ortiz? (Parte II)
Aug 11, 2021 Season 2 Episode 64
Armando Torres

Este episodio es la continuación la continuación del caso de Georgina Ortiz. Un salvaje asesinato de una mujer que envuelve diversos elementos de la sociedad puertorriqueña en los cuales se pueden señalar por ejemplo el discrimen, la xenofobia, el favoritismo que a veces ocurre cuando se investiga un caso que envuelven personas de alto nivel social y, sobre todo, a mi entender, las fallas que se cometen durante la investigación de un crimen y las consecuencias que esto tiene para el sistema judicial y para la sociedad.

Para los que no sepan nada de este suceso. Cuando ocurrieron los hechos, el caso se dio a conocer en los medios masivos como ‘El caso de la mucama’. La mujer asesinada era la esposa de un juez retirado del Tribunal Supremo de Puerto Rico.

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Show Notes Transcript

Este episodio es la continuación la continuación del caso de Georgina Ortiz. Un salvaje asesinato de una mujer que envuelve diversos elementos de la sociedad puertorriqueña en los cuales se pueden señalar por ejemplo el discrimen, la xenofobia, el favoritismo que a veces ocurre cuando se investiga un caso que envuelven personas de alto nivel social y, sobre todo, a mi entender, las fallas que se cometen durante la investigación de un crimen y las consecuencias que esto tiene para el sistema judicial y para la sociedad.

Para los que no sepan nada de este suceso. Cuando ocurrieron los hechos, el caso se dio a conocer en los medios masivos como ‘El caso de la mucama’. La mujer asesinada era la esposa de un juez retirado del Tribunal Supremo de Puerto Rico.

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Saludos espero que se encuentren bien, en el día de hoy estaremos hablando de un caso que acaparó los medios de comunicación del país hace unos 10 años. Un salvaje asesinato de una mujer que envuelve diversos elementos de la sociedad puertorriqueña en los cuales se pueden señalar por ejemplo el discrimen, la xenofobia, el favoritismo que a veces ocurre cuando se investiga un caso que envuelve personas de alto nivel social y, sobre todo, a mi entender, las fallas que se cometen durante la investigación de un crimen y las consecuencias que esto tiene para el sistema judicial y para la sociedad.

Ante tanta cobertura de un caso y en ocasiones el sensacionalismo de algunos medios se nos puede perder de vista lo que realmente es importante en este caso que es saber ¿Quién asesinó a Georgina Ortiz?     

Para los que no sepan nada de este suceso. Cuando ocurrieron los hechos, el caso se dio a conocer en los medios masivos como ‘El caso de la mucama’. La mujer asesinada era la esposa de un juez retirado del Tribunal Supremo de Puerto Rico. 

El juez Carlos Irizarry Yunqué nació el 24 de junio de 1922 en Sabana Grande, Puerto Rico. Fue criado y adoptado por sus tíos paternos debido a que su madre y su padre murieron de tuberculosis. El juez Irizarry estudió pre legal en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras con una beca que le otorgó una logia masónica, con la ayuda de su madre de crianza quien trabajaba como costurera y con el dinero que ganaba como asistente de un profesor.

En el 1943 se graduó y comenzó ese mismo año su servicio en el ejército de los Estados Unidos hasta el 1946. Luego obtuvo el rango de subteniente en Fort Benning, Georgia y más tarde su título de abogado en el 1949. 

El juez Irizarry Yunqué trabajó como fiscal auxiliar en Ponce por tres años y luego estuvo al frente de un bufete privado en Ponce por 10 años mientras que daba clases en la Universidad Católica hasta ser nombrado juez asociado del Tribunal Supremo en el 1973 en el cual trabajٌó hasta el 1985.

Luego de su retiro como juez fue profesor distinguido en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico.

Una de las citas que pude conseguir del juez Irizarry lee como sigue;

«La justicia no siempre es real ni absoluta. Como seres humanos, somos diferentes los unos de los otros. Cada ser humano es su propio mundo, y lo que es justo para él puede no serlo para otro. Desde el punto de vista de las decisiones judiciales, tampoco puede decirse con absoluta certeza, en muchos casos, si se ha hecho justicia. Se trata de seres humanos y al fin, un tribunal puede ser justo conforme a Derecho y su justicia no ser lo que agrada a las partes».

Georgina Ortiz Ortiz a quien le decían Gini o Ginín nació el 22 de febrero de 1938 en Coamo Puerto Rico y era la sexta de 12 hermanos. Georgina conoció por primera vez al juez Irizarry Yunqué cuando trabajaba como secretaria de un abogado en Ponce. Muchos años más tarde se volvieron a encontrar. El juez Irizarry había enviudado y ella se encontraba separada de su primer esposo con quien procreó a sus dos hijos.

Georgina era una mujer bromista, alegre y trabajadora, le encantaba la música y el baile, aunque dicen que tenía un temperamento fuerte.

El Juez Irizarry Yunqué y Georgina Ortiz se casaron el 23 de noviembre de 1996. 

En una entrevista con el periódico Primera Hora la sobrina de Georgina dijo que todavía conservaba las notas y cartas de amor que el juez y su esposa solían enviarse. 

El juez Irizarry también tenía una tradición que consistía en regalarle una pulsera a Georgina en cada aniversario de boda. Cada pulsera prenda tenía una inscripción con la fecha de la boda y las iniciales de ambos.

El martes 17 de agosto del 2010 el cadáver de Georgina Ortiz fue encontrado por el juez Irizarry Yunqué boca abajo, en el suelo del pasillo de su apartamento del condominio Laguna Terrace del Condado en San Juan. Su cuerpo presentaba una herida abierta en el cuello y tenía un cuchillo en una de sus manos. Georgina tenía 72 años.

Desde el principio de la investigación la policía descartó que se tratara de un caso de violencia doméstica, no se encontró evidencia de entrada forzada en el apartamento.

Ese día se sabe que 3 personas estuvieron en el apartamento. El juez Irizarry Yunqué, la empleada doméstica de la familia y un entrenador físico. 

El día de la muerte de Georgina Ortiz el agente Acosta llegó hasta el condominio Laguna Terrace después de las 6:00 p.m.

El agente dijo que al llegar al apartamento vio que el juez Irizarry Yunqué estaba llorando y muy afligido. El agente notó que el juez tenía unas abrasiones en la piel, en el área del cuello, en la mano, en la frente y en la nuca, pero no sabía si eran heridas o alguna condición de la piel. Dijo también que tenía puesta una camisa blanca y un pantalón de vestir color gris o marrón.

El agente le pidió al juez que se quitara la camisa para ver si había otras marcas en su cuerpo y solo notó que tenía algunas llaguitas nada más.

El agente no le tomó fotos al juez, tampoco ocupó su ropa ni sus zapatos.

Con este escenario la policía comenzó la investigación de la muerte de Georgina Ortiz. A pesar de que el juez Irizarry Yunqué encontró a su esposa muerta la policía nunca lo señaló como sospechoso y más adelante el ministerio público nunca lo incluyó en la lista de testigos.

La policía y el ministerio público enfocaron su investigación en una de las personas que estuvo ese día en la casa, la empleada doméstica de la residencia, Aida de Los Santos Pineda, una mujer dominicana de unos 55 años que se encontraba ilegalmente en la isla y que usaba el nombre de Carmen Pichardo mientras trabajaba en el hogar.

El 17 de agosto el teniente Acosta de la policía de Puerto Rico se dirigió junto a otro agente a la casa de Aida De Los Santos. Al llegar le pidieron que los acompañara y se la llevaron en un vehículo oficial. Al poco tiempo de salir de su casa viraron para recoger la ropa que había usado durante ese día y se le tomaron fotos.

Aunque no era considerada una sospechosa Acosta le leyó las advertencias porque posiblemente era la última persona que había visto a Georgina con vida y porque supuestamente al salir del condominio el guardia de seguridad observó que salió molesta y la escuchó decir “A esa perra yo la voy a matar.”

Aida De Los Santos firmó las advertencias y comenzó a hablar con los agentes quienes comenzaron a interrogarla con relación a la muerte de Georgina. Aida de Los Santos habló largo y tendido con los investigadores de la policía por lo que trataré de enumerar las cosas más importantes que ella dijo durante sus conversaciones, especialmente con el agente Acosta. Tengo que aclarar que muchas de las cosas que supuestamente le indicó Aida de Los Santos a la Policía sobre su jefa, Georgina, laceraban su reputación, pero me parece importante que se digan para poder poner todo en perspectiva. Cabe señalar que no sé cuáles fueron específicamente las preguntas que le hizo el agente Acosta a Aida de Los Santos para llevarla a dar estas respuestas.

 Aida De Los Santos les dijo a los agentes que el 17 de agosto del 2010 llegó a trabajar como a las 7:30 a.m. Ese día cocinó un asopao y poco antes de la 1:00 p.m. el juez Irizarry Yunqué salió a su clase en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana.

Como las 2:00 p.m. escuchó el timbre de la puerta, pero Georgina le pidió que no abriera por lo que se mantuvo en la cocina. Según indicó Aida, ese día Georgina esperaba a una persona que supuestamente iba a arreglarle su teléfono.

Al poco tiempo bajó a buscar una compra que el juez le iba a dejar en el lobby del condominio. Antes de bajar le dijo a Georgina "doñita voy a bajar". Al no escuchar respuesta alguna de Georgina se acercó a una puerta y la escuchó aparentemente discutiendo con una persona no identificada.

Supuestamente en la discusión Georgina le decía a esa persona que ya la había chantajeado lo suficiente, que hasta había tenido que empeñar unas prendas y que si seguía molestándola iba a llamar a la Policía.

Aida dijo que salió del apartamento y que usó un zafacón para dejar la puerta abierta. Luego bajó al lobby y esperó unos 20 minutos, pero el juez nunca llegó con la compra entonces regresó al apartamento y encontró la puerta cerrada y su cartera colgada de la perilla de la puerta. Al no encontrar la llave para entrar al apartamento bajó molesta, habló con el guardia de seguridad y se fue.

Al terminar de tomarle la declaración, Acosta le informó a Aida de los Santos que Georgina estaba muerta. El agente acosta dijo que Aida se quedó tranquila al escuchar la noticia y encogió los hombros en un gesto que se pudiese interpretar como de indiferencia.

Pero eso no fue lo único que Aida le dijo a la policía.

En sus conversaciones con la policía y con los fiscales Aida indicó queGeorgina había tenido una discusión con el juez Irizarry Yunqué por haberle enviado $5,000 a uno de sus hijos y por pedirle luego más dinero a este quien supuestamente se negó rotundamente.

Le dijo también que en una ocasión Georgina le preguntó si ella conocía a dos buenos dominicanos para que secuestraran a su esposo. Según ella Georgina estaba molesta con él porque vendió otro apartamento que tenía y ella no estaba de acuerdo. 

En otra ocasión Georgina supuestamente le confesó a Aida que había realizado dos envíos, uno de $200 y otro de $300 a un hombre peruano llamado Javier dando a entender que existía algún tipo de relación más allá de la amistad con este hombre. 

 En ese momento, la fiscal Elba Acevedo Pérez le mostró al agente una fotografía de la puerta de la cocina donde mostraba una cerradura con llave, que no cuenta con el agarre para colgar una cartera.

La agente Roque de la división de homicidios declaró que interrogó a Aida de los Santos ya que había ciertas incongruencias con sus declaraciones anteriores. La agente Roque testificó que Aida le confesó que había omitido algunos detalles porque sentía temor ya que el 20 de agosto, encontró un sobre con una nota debajo de la puerta de su apartamento que decía "quémala y cierra el pico". En esta nota, supuestamente estaba escrito el nombre de su hija y su dirección en la República Dominicana lo que ella interpretó como una amenaza.

Según la agente Roque Aida también cambió su versión sobre el final de su relato original. En esta versión Aida dijo que cuando regresó de esperar la compra que le debía dar el juez Irizarry Yunqué tocó la puerta principal del apartamento de Georgina y como no le abrían dijo "abran o llamo a la Policía". Entonces la puerta se abrió y apareció Georgina Ortiz con una toalla azul con sangre sobre su cuello.

Al ver a Georgina sangrando Aida le dijo: '¿doña que le pasó?'. Georgina se echó para atrás y le dijo no me toques que Carlos me tendió una trampa."

Luego, un hombre que Aida había visto entrar al cuarto de Georgina salió del área del baño y la agarró a ella por la parte de atrás.

El hombre según esta declaración le dijo a Aida "Esto se salió de control. Tú no tienes nada que ver. Vete y no digas nada"

Aida le dijo a la agente que ella se marchó porque pensaba que todo era un "show" de Georgina para quedarse sola con el hombre.

En estos momentos de la investigación Aida de los Santos no era considerada aun como sospechosa de la muerte de Georgina Ortiz. Más bien estaba siendo tratada como testigo por lo que ingresó al Albergue de Víctimas y Testigos en octubre de ese mismo año.

En el Albergue de Víctimas y Testigos ocurrió un incidente confuso. Los encargados del albergue reportaron que Aida había intentado quitarse la vida ahorcándose con unas sabanas, sin embargo, Aida aseguró que lo que ocurrió aquel día fue un intento de asesinato. Aida dijo que un hombre al que no pudo identificar la trató de estrangular por la espalda. Luego del incidente Aida fue ingresada al Hospital de Siquiatría en Río Piedras.

En enero del 2011 se marchó hacia la República Dominicana.

La agente Roque nunca entrevistó formalmente al juez Irizarry Yunqué, tampoco entrevistó a su hija, ni a sus dos nietas, a pesar de tener información de que la hija había contratado a un detective privado para seguir a Georgina unos pocos meses antes de su asesinato.

La aseguró que nunca logró tener evidencia que vinculara al juez Irizarry Yunqué con el crimen. Una de las supuestas razones para esto fue que el juez era un anciano de casi 90 años y tanto su familia como su abogado indicaron que padecía de demencia. Luego de la muerte de Georgina el juez Irizarry Yunqué desapareció por completo del ojo público. 

La investigación de la muerte de Georgina Ortiz continuaba avanzando muy lentamente. Casi dos años después, la agente Roque ordenó que se ocupara la guagua del juez Irizarry Yunqué en busca de sangre, material biológico o alguna evidencia que pudiera ayudar a esclarecer el caso.

En septiembre del 2012 se radicaron cargos en ausencia en contra de Aida de los Santos de asesinato en primer grado y ley de armas. Según la acusación Aida en común y mutuo acuerdo con otra persona sin identificar provocaron la muerte de Georgina Ortiz. A Aida se le puso una fianza de 1.2 millones de dólares.

Unas 2 semanas más tarde Aida de los Santos regresó a Puerto Rico para enfrentar la justicia y según ella para probar su inocencia y limpiar su nombre.

Un testimonio interesante que surgió durante la vista preliminar del caso en contra de Aida de los Santos fue el de la pareja de su nieto Marangely Merced. 

El día de los hechos, horas después de recogerla en su trabajo, Aida le comentó que estaba preocupada porque Georgina le había confesado que se quería suicidar porque un hombre la estaba chantajeando con unas supuestas fotos y vídeos comprometedores que tenía de ella.

La nieta de Aida quien también testificó dijo que su abuela tenía un mahón color oscuro cuando salió de su casa por la mañana y cuando fue a buscarla por la tarde junto a Marangely tenía otro pantalón más claro y se fijó que le quedaba feo.

Según el testimonio de Marangely dos días después de la muerte de Georgina, Aida le dio unas pulseras y otras prendas para que las vendiera en caso de que algo pasara. Además, le pidió que no le contara esto a nadie.

En la parte interior de las pulseras había una inscripción con las iniciales “G & C” y una fecha, 23/11/96. Marangely recibió $1,000 a cambio de las pulseras en una casa de empeño.

La noche del 18 de agosto del 2010, Aida le dijo que vio una foto del cadáver de Georgina que le había mostrado la Policía. Además, le dijo que su muerte había sido bien fea y que hasta vomitó al ver las fotos.

Aida le contó a Marangely detalles sobre la herida mortal que tenía Georgina en su cuello. Le dijo que fue de frente, hacia abajo y hacia el lado, alcanzando la yugular. También le contó que Georgina tenía un cuchillo en la mano, que tenía piel debajo de las uñas, que la persona que la mató debía tener rasguños, que ella no tenía ningún rasguño y que al parecer Georgina se defendió de su atacante.

El juicio en contra de Aida De Los Santos estaría a cargo de la jueza Eloína Torres Cancel, del Tribunal de San Juan. El ministerio público sería representado por las fiscales Acevedo Pérez y Rivera Buonono. Por último, la defensa de Aida de los Santos estaba compuesta por los abogados Aarón Fernández Flores, Lucille Borges Capó, Jesús Peluyera Santiago y Juan Nevárez García.

En diciembre del 2012, en una vista de estado del caso salió a relucir que el juez Irizarry Yunqué había contratado a un detective privado poco antes del asesinato de su esposa y que le había hecho pagos en cheque a dos empleados del condominio los cuales estaban en la lista de testigos de la fiscalía. Durante la vista no se explicó los motivos ni la fecha en la que el juez contrató al detective ni por qué razón les había hecho un pago a los empleados del condominio.

En febrero del 2013 Aida de los Santos habló con Primera Hora. En esta entrevista aseguró que no mató a Georgina y que el día de los hechos un hombre enmascarado y con guantes la amenazó con un cuchillo para que se fuera del apartamento. Esta versión contrastaba con las versiones que había ofrecido antes a los agentes de la policía.

En junio del 2013 comenzó el juicio en contra de Aida de los Santos Pineda.

Los testimonios, la evidencia presentada, el veredicto y otros detalles adicionales de este caso los podrás escuchar la próxima semana en la segunda parte de ¿Quién Mató a Georgina?

Saludos espero que se encuentren bien, la semana pasada hablamos de un crimen que ocurrió el 17 de agosto del 2010. Hablamos de los testimonios de Aida de los Santos Pineda, de parte de la investigación realizada por la policía y finalmente de la acusación y del comienzo del juicio en contra de Aida de los Santos acusada del terrible asesinato de Georgina Ortiz, quien era la esposa del juez retirado del Tribunal Supremo de Puerto Rico Carlos Irizarry Yunqué. En este episodio hablaremos del proceso judicial, de los testimonios ofrecidos en corte, la evidencia presentada por el ministerio público y por la defensa y por último del desenlace, si le podemos llamar así, de este tan confuso y sonado caso.

El juicio en su fondo en contra de Aida de los Santos comenzó con varios testimonios entre ellos los de el entrenador personal de Georgina, un vecino del condominio, el peluquero de Georgina y la nieta del juez Irizarry Yunqué.

El entrenador personal de Georgina Ortiz quien declaró que una semana antes de su asesinato ella le había confesado a su esposo que “ya que no sentía lo mismo por él." El día de la muerte de Georgina el entrenador personal estuvo en el apartamento dándole una clase de ejercicios durante la mañana.

El vecino que llamó a la Policía alertando sobre la muerte Georgina Ortiz dijo que el cuchillo que estaba al lado del cuerpo de Georgina era marrón con el mango desgastado, sin dientes y que estaba completamente cubierto de sangre. El cuchillo que se mostró en la corte como la supuesta arma homicida tenía el mango color negro y tenía dientes o ranuras.

El peluquero de Georgina declaró que unos días antes de morir ella le dijo que deseaba iniciar una vida nueva y que quería divorciarse de su esposo.

Por su parte la nieta del juez Irizarry Yunqué declaró que su abuelo padecía de demencia en un estado bien avanzado.

La ahora ex compañera del nieto de Aida de los Santos, Marangely Merced, declaró nuevamente que tras la muerte de Georgina Aida le entregó tres pulseras, pero en esta ocasión Marangely indicó que Aida le pidió que las llevara primero a borrarles el grabado y que luego las vendiera. Marangely le preguntó a Aida si las prendas eran robadas y ella le dijo que no.

El juicio continuó con la presentación de evidencia y con el testimonio de los peritos del ministerio público. La evidencia principal de este caso eran dos fragmentos de huellas dactilares que se encontraban en la hoja del cuchillo que había sido identificado por la policía como el arma homicida. Uno de los fragmentos pertenecía al dedo del medio de la mano derecha Aida. El segundo fragmento no tenía suficientes características para poder ser identificada, incluso el FBI no pudo identificarla. Sin embargo, según el testimonio y el análisis de ADN realizado por una seróloga del Instituto de Ciencias Forenses el cuchillo no tenía material genético de Aida de los Santos en ninguna parte.

Otra evidencia importante presentada en corte era el análisis que se hizo bajo las uñas de Georgina. Este análisis se hace para saber si la víctima trató de defenderse y al hacerlo laceró a su agresor obteniendo así material genético que luego se pudiese utilizar para lograr identificarlo. La seróloga forense indicó que se encontró material genético de más de un varón bajo las uñas de Georgina. 

En la escena del crimen se recolectó sangre de diferentes lugares, sin embargo, según el testimonio de la seróloga no se pudo obtener material genético de Aida en ninguno de los análisis que se realizaron.

Se le hizo un análisis a un total de 13 personas de interés para comparar su material genético con la evidencia obtenida en la escena, pero ninguna de las muestras resultó compatible. 

La seróloga indicó además que en una toalla que se encontró dentro de la lavadora del apartamento, en una camisa de hombre de manga corta y en un pañuelo de colores que estaban en el baño que utilizaba el juez se encontró sangre de él. Del material que pude obtener para este episodio no se precisa cuanta sangre se encontró en esas piezas de evidencia ni otros detalles sobre el estado de la sangre. Según un reportaje de Primera Hora solo el juez, los fiscales, los abogados y el jurado pudieron observar la cantidad de sangre encontrada en las piezas.

La ropa y las sandalias que tenía puesta Aida de los Santos al salir del apartamento el día del asesinato no tenían ningún rastro de sangre.

Un perito en huellas dactilares declaró que la huella encontrada en el cuchillo identificado como el arma homicida era una huella de sangre, pero los abogados de Aida trataron de impugnar su testimonio ya que solo los serologos podían certificar si la huella era o no de sangre. 

Otro de los expertos en huellas que testificó para el ministerio público explicó cómo llegó a la conclusión de que la marca en el cuchillo la dejó Aida con el dedo del medio de su mano derecha.

La defensa de Aida de los Santos confrontó al experto en huellas con varias publicaciones del FBI y otras revistas forenses en las que se establece que es muy difícil probar si una huella donde hay sangre se marcó antes o después de que la sangre estuviera presente. El experto en huellas dijo que desconocía de la existencia de tales publicaciones.

Durante su testimonio el investigador forense José Figueroa indicó que había un sinnúmero de fragmentos de huellas en el cuchillo y no solamente dos, como se había hecho entender hasta ese momento. Además de la aparente sangre que había en el cuchillo había tres grupos de marcas de dedos. De esas marcas solo dos aparentaban tener valor para poder ser comparadas. El investigador dijo también que no se podía establecer un número específico de marcas porque había unas encima de otras.

El investigador indicó en su testimonio que no era típico que una persona con esa clase de herida en el cuello cayera con sus manos prácticamente agarrando el cuchillo ya que la persona tiende a soltar lo que tenga en las manos y llevárselas a la herida. Esto daba a entender que la escena pudo haber sido manipulada.

Otro detalle que salió a relucir era que Georgina tenía las plantas de sus pies llenas de sangre.

La fiscal Elba Acevedo testificó sobre lo que Aida le había contado a la esposa de su nieto de cómo murió Georgina, cómo se defendió, el tipo de herida que le hicieron en el cuello y las heridas de defensa que tenía en las manos. Según la fiscal en esa fecha no era posible que ella supiera tantos detalles del crimen, ni siquiera por sus entrevistas con los agentes o la visita que hizo al día siguiente al condominio a menos que ella hubiese participado del crimen.

El juicio continuó con el testimonio de la agente Roque quien testificó que en una ocasión le mostró a Aida un cuchillo en una foto muy pequeña y ella lo reconoció como el cuchillo de la cocina de Georgina, pero le dijo que ese cuchillo era muy grande y que ella no lo utilizaba. La razón por la que la agente Roque testificó esto era para contrastar con la teoría de la defensa quienes intentaban establecer que era lógico que hubiese huellas de Aida en el cuchillo porque ella cocinaba en esa casa y el día del asesinato ella había pelado viandas.

La agente Roque dijo también que se ocuparon cinco celulares con relación al caso, incluyendo dos del juez Irizarry Yunqué, el de Georgina, el de Aida y el de su nieta. Además, indicó que el registro de llamadas en el celular de Aida estaba borrado. Al cuestionarle, ella le dijo que acostumbraba a borrar las llamadas siempre.

Según el registro de llamadas obtenido por la fiscalía, el cual fue solicitado a la compañía telefónica, esa tarde Aida llamó a su nieta y a la pareja de su nieto varias veces antes de su hora de salía que eran las 2:30 de la tarde y después de las 5:00 hizo tres llamadas a un amigo suyo.

La defensa de Aida cuestionó la razón por la cual el juez Irizarry Yunqué no estaba en la lista de testigos a pesar de haber encontrado a su esposa sin vida. Una de las razones que se dieron era la supuesta demencia del juez, aunque la agente reconoció que no existía ningún documento médico que certificara su condición mental.

La acusación de Aida de los Santos provocó la indignación de los miembros del Comité Dominicano de los Derechos Humanos en Puerto Rico y de la comunidad dominicana en la isla quienes en todo momento creían en la inocencia de la acusada. El presidente del comité dijo que la Fiscalía estaba llevando el caso, aun sabiendo que el cuchillo no contenía material genético de Aida de los Santos. Según el presidente del comité la fiscalía le estaba fabricando un caso a Aida para proteger al juez Irizarry Yunqué.

Uno de los testimonios más importantes de todo el proceso fue el del patólogo forense Carlos Chávez del Instituto de Ciencias Forenses. En una ocasión, durante su testimonio, el patólogo hizo una demostración con la fiscal Elba Acevedo como ejemplo utilizando sus espejuelos como si fueran un cuchillo. El patólogo agarró sus espejuelos con la mano cerrada a su alrededor e hizo un movimiento rápido de derecha a izquierda en el cuello de la fiscal.

El patólogo aseguró que el puño del asesino de Georgina tuvo que estar cerrado y que hizo un corte con el filo del cuchillo hacia la derecha. El problema con el testimonio del patólogo es que contradecía la teoría de la fiscalía de que Aida había tocado el cuchillo por la parte de la hoja con el dedo del medio y el pulgar de la mano derecha, por esta razón solo había una huella de poca presión en la hoja del cuchillo.

La fiscal trató de restarle importancia al asunto diciendo que él estaba utilizando los espejuelos y no era lo mismo que un cuchillo.

Los abogados de Aida de los Santos le solicitaron de inmediato al juez que se dejara en récord que el patólogo cerró su mano durante su demostración.

En la continuación de su testimonio el patólogo dijo que otra persona estuvo detrás de Georgina y la agarró por la base del cuello con ambas manos, dejándole las marcas de sus dedos, hasta hacer que ella cayera al suelo. Esto explicaba las laceraciones que tenía Georgina en ambas rodillas.

Según el análisis del patólogo Georgina también presentaba moretones de golpes contundentes en la barbilla.

El patólogo describió que la herida cortante del cuello fue de unas cinco pulgadas de largo. La herida le cortó la laringe, las cuerdas vocales y la yugular izquierda.

El patólogo dijo que Georgina se trató de defender, por eso tenía heridas de defensa en su mano derecha y murió unos 15 a 20 minutos después por asfixia y por la sangre que le llegó a los pulmones.

El patólogo estimó que Georgina falleció entre las 11:30 a.m. y las 2:00 p.m. del 17 de agosto del 2010. A eso de la 1:20 de la madrugada del 18 de agosto, cuando pudo examinar el cuerpo, ya estaba en su máxima rigidez y según él esto ocurre entre 12 y 14 horas después de la muerte. Basado en su análisis el asesinato pudo haber ocurrido unas 2 horas después de que Georgina almorzara porque aún tenía rastros de alimentos sin digerir en su estómago, aunque aclaró que cuando las personas comen carne, o comen en exceso, la digestión se puede tardar hasta 6 horas.

Según esta información tanto Aida como el juez Irizarry Yunqué pudieron haber estado en la residencia al momento de los hechos, ya que según varios testigos él salió para la universidad poco antes de la 1:00 de la tarde. Aunque los agentes investigadores fueron a la Universidad Interamericana a corroborar la coartada del juez y entrevistaron incluso a sus estudiantes no tuve acceso a ninguna información que dijera si él estaba o no estaba dando clases a la 1 de la tarde. Podríamos asumir que los agentes corroboraron que el sí estaba dando clases y por esa razón decidieron descartarlo como sospechoso.

La cuestión de la hora específica de la muerte de Georgina fue un poco confusa ya que en la vista preliminar el patólogo había dicho que ella murió más cerca de la 1pm.

El patólogo Chávez comentó que al llegar a la escena del crimen se dio cuenta de inmediato de que no podía tratarse de un suicidio debido a los patrones de salpicadura de sangre que había en la pared y en el techo. También por la posición del cuchillo y porque las sandalias de Georgina estaban acomodadas a su lado.

También afirmó que el cuchillo que se recuperó debajo de la mano derecha de Georgina era compatible con la herida de cinco pulgadas que tenía en su cuello.

A preguntas de la defensa el patólogo aceptó que la actividad física y los medicamentos que toma una persona antes de su muerte pueden afectar la rigidez del cuerpo. Los exámenes toxicológicos de Georgina revelaron que en su sangre había rastros de Benadryl, Xanax y Prozac. 

Los abogados señalaron que algunos de los efectos secundarios de la Prozac son fiebre, escalofríos y rigidez muscular pero el patólogo dijo que tomó en cuenta estos factores durante su examen.

La defensa trajo a testificar a la seróloga forense María Enid Matos, quien analizó los pelos recuperados en el cuerpo y en las pulseras de Georgina.

En su análisis se reflejó que los cabellos encontrados no pertenecían a Aida de los Santos. Los cabellos pertenecían a alguien de pelo castaño claro y el cabello de Aida de los Santos estaba teñido de rojo.

La fiscalía trató de cuestionar su testimonio de la seróloga argumentando que en el momento en el que ella hizo el análisis no sabía el color del cabello de Aida el día de los hechos.

El testigo más importante de la defensa en mi opinión era la patóloga forense Yocasta Brugal quien fue directora del Instituto de Ciencias Forenses y quien se desempeñaba como directora y decana de la escuela de medicina San Juan Bautista de Caguas, quien durante su larga carrera realizó cerca de 15,000 autopsias según los reportes a los que tuve acceso. 

El propósito de la defensa con esta movida era rebatir los hallazgos del patólogo forense Carlos Chávez. 

Lo primero que dijo la patóloga Yocasta Brugal fue que a Georgina Ortiz la mató por la espalda una persona zurda y no de frente como había dicho el patólogo Chávez.

La patóloga indicó que el cuchillo ocupado en la escena del crimen no podía ser el arma homicida ya que no tenía material genético en sus pequeñas ranuras y dijo que un arma más pequeña también podía producir una herida compatible.

Yocasta Brugal afirmó que el cuello de la víctima debía estar estirado hacia atrás para tener una herida tan limpia.

Según su testimonio el patólogo Carlos Chávez no dijo si probó el arma homicida en un pedazo de carne como hacía la patóloga cuando ella estaba a cargo del Instituto de Ciencias Forenses para poder comparar y establecer con certeza que había sido en efecto el mismo cuchillo.

La patóloga descartó la teoría de que la herida se haya hecho con dos dedos agarrando la hoja del cuchillo y añadió que según la literatura y los estudios que se hacen en el campo forense, las heridas de frente suelen ser más cortas porque la víctima pone más resistencia y suelen ir de arriba hacia abajo como parte natural del movimiento del brazo del agresor. Cuando ocurre una agresión de esta manera los bordes de la herida quedan con abrasiones porque la piel no está completamente estirada.

Según la patóloga los investigadores del Instituto de Ciencias Forenses no levantaron suficientes muestras en todas las áreas del apartamento para poder verificar si alguno de los atacantes también había sangrado en la escena.

En lo que ambos coincidieron es que el cuchillo presentaba un patrón irregular de sangre que sugería que lo habían colocado allí para simular un suicidio. También coincidieron en que el cuchillo había sido limpiado y que Georgina pudo haber sido estrangulada primero.

Ante las preguntas de la fiscal Elba Acevedo la patóloga forense reconoció que no había rendido un informe escrito sobre sus hallazgos, que realizó sus conclusiones de memoria y que no visitó el Instituto de Ciencias Forenses para analizar las muestras del tejido de Georgina. 

Una vez culminado el testimonio de la patóloga Yocasta Brugal la defensa sometió su caso y el jurado fue excusado de la sala. Los abogados de Aida de Los Santos presentaron una moción de absolución perentoria, que es un recurso que tienen las partes para solicitarle al Tribunal que impida la continuación de un juicio o que revoque el veredicto del jurado cuando la prueba es insuficiente. La jueza Torres Cancel se reservó su decisión hasta después que el jurado emitiera su veredicto.

En su turno de cierre la fiscal Elba Acevedo insistió en que Aida de los Santos limpió el cuchillo con el que mató a Georgina Ortiz, pero dejó una huella que la incriminaba demostrando que ella arregló la escena del crimen para que pareciera un suicidio.

La fiscal dijo también que Aida fue la que abrió la puerta para que la persona que la ayudó entrara al apartamento y luego atacó su credibilidad debido a las contradicciones de sus testimonios. En muchas ocasiones les pidió a los miembros del jurado que leyeran las declaraciones de Aida y vieran cómo las mismas iban cambiando. Además, recalcó que Aida sabía demasiados detalles de lo ocurrido aun antes de que trascendieran. 

Como ejemplo de esto la fiscal mencionó una llamada que Aida le hizo a un amigo a las 5:33 de la tarde del 17 de agosto del 2010 en la que le dijo que a Georgina la habían matado, sin embargo, la llamada al sistema de emergencias 9-1-1 en la que se reportó la muerte de Georgina se recibió a las 5:44 de la tarde.

La fiscal reconoció que se cometieron errores durante la investigación, pero a pesar de esos errores indicó que se pudo demostrar que Aida de los Santos era culpable.

Por último, la fiscal Acevedo justificó la ausencia de otro acusado diciendo que no tenía la prueba suficiente para acusar a alguien más.

El proceso de deliberación del jurado comenzó el 31 de julio del 2013.

En apenas 4 horas de deliberación el jurado compuesto por nueve mujeres y tres hombres encontraron a Aida de los Santos Pineda no culpable de forma unánime del asesinato de Georgina Ortiz y por el cargo de violación a la ley de armas.

Al escuchar el veredicto Aida de los Santos comenzó a llorar y abrazó a sus abogados quienes también estaban muy emocionados. 

La jueza Eloína Torres Cancel ordenó la excarcelación inmediata de Aida De los Santos, quien estuvo 10 meses encarcelada.

El grupo de hombres y mujeres dominicanas que acompañaron a Aida durante el proceso se reunieron a celebrar en el pasillo del Tribunal.

Uno de los abogados de Aida dijo lo siguiente y cito;

"Se podía ver que en este caso había una ausencia de prueba, una ausencia de motivación y se pudo ver la injusticia en el sistema. Creo que eso quedó claro.

"Aquí hay una petición, una demanda de que en este caso no se queden aquí las cosas. En este caso hay unos asesinos sueltos y el sistema tiene que continuar incansablemente hasta que haga las cosas bien como las tiene que hacer y encauzar a los verdaderos responsables y se le haga justicia a doña Georgina Ortiz"

En octubre del 2013 Luego de su liberación y de completar unos trámites con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas Aida de los Santos Pineda regresó a su pueblo en la República Dominicana.

En el 2014 José Palau, hijo de Georgina Ortiz escribió una carta dirigida a los responsables de la muerte de su madre. La carta lee como sigue;

"Escribo estas breves líneas para recordarle a todos los que de alguna manera tienen que ver con su muerte. En especial aquel que tiene que despertar sabiendo que mató a una gran persona tal vez por razón de un tercero miserable", "Lamento haber sido ignorante en defender a mi vieja. En la vida real sí hay seres que representan la vocación del diablo... Amo a mi vieja y lo haré hasta el día que me muera. Sé que ella piensa igual y eso sí no me lo pueden quitar. Maldita sea la justicia"

Ese mismo año en agosto, a 4 años del asesinato de su madre, José habló con la periodista Cynthia López Cabán.

El 23 de mayo del 2015 El juez Carlos Irizarry Yunqué falleció en su residencia a sus 93 años

El asesinato de Georgina Ortiz sigue sin esclarecerse.