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Todos Somos José Enrique

December 23, 2020 Armando Torres Season 1 Episode 31
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Todos Somos José Enrique
Dec 23, 2020 Season 1 Episode 31
Armando Torres

En el 2012 ocurrió un asesinato que impulsó un movimiento que a mi entender fue uno de los primeros en utilizar las redes sociales, particularmente Facebook, para convocar marchas, vigilias y llamados por la justicia social y por la paz ante la ola de violencia que arropaba a nuestro país. En este episodio hablamos del asesinato del publicista José Enrique Gómez Saladín.

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Música de fondo:  "Cold isolation" by David Fesliyan

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Show Notes Transcript

En el 2012 ocurrió un asesinato que impulsó un movimiento que a mi entender fue uno de los primeros en utilizar las redes sociales, particularmente Facebook, para convocar marchas, vigilias y llamados por la justicia social y por la paz ante la ola de violencia que arropaba a nuestro país. En este episodio hablamos del asesinato del publicista José Enrique Gómez Saladín.

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Saludos espero que se encuentren bien, en el 2020 los movimientos de justicia social y de conciencia son frecuentes a través de las redes sociales. Casi todos los días nacen nuevos movimientos en contra de la violencia de género, del racismo, de la injusticia y de la corrupción. En el 2012 ocurrió un asesinato que impulsó un movimiento que a mi entender fue uno de los primeros, sino el primero en utilizar las redes sociales, particularmente Facebook para convocar marchas, vigilias y llamados por la justicia y por la paz ante la ola de violencia que arropaba a nuestro país. Hoy estaremos hablando del asesinato del publicista José Enrique Gómez Saladín.

José Enrique Gómez Saladín era publicista de 32 años de edad. La noche del jueves 29 de noviembre del 2012 José Enrique llamó a su esposa al salir de una actividad en el hotel La Concha en el Condado para decirle que la actividad había terminado y que se dirigía a su hogar en Juncos. Algunas versiones indican que José Enrique le comentó a su esposa que iba a comprar algo de comer primero y que luego llegaría a su casa. Cerca de las 3 a 3:30 de la mañana ella se percata de que José Enrique no había regresado, preocupada se trata de comunicar con él sin embargo no lo logra contactar y entonces lo reporta como desaparecido ante Policía.

De inmediato la policía comenzó a investigar el caso y durante la pesquisa determinaron que la tarjeta de débito de José Enrique había sido utilizada después de la medianoche del 30 de noviembre en el Banco Popular de Condado Moderno y en otros lugares en el área de Caguas. La policía obtuvo imágenes de las personas que usaron la ATH de José Enrique y las mismas fueron difundidas al público para que cualquier persona que supiera algo del paradero de José Enrique pudiera comunicarse con las autoridades.

El lunes 3 de diciembre a eso de las 9:30 de la mañana, luego de recibir una confidencia, la policía encontró la guagua totalmente quemada de José Enrique fue encontrada en un terreno abandonado en el sector La Macanea del barrio Tomás de Castro, en Caguas.

El auto fue sacado por una grúa de policía de Puerto Rico y llevada al instituto de ciencias forenses con el fin de buscar evidencia que pudiera arrojar luz sobre el paradero de José Enrique.

Un grupo de amigos y amigas de José Enrique se adentraron en la maleza cerca del área en donde encontraron la guagua con la esperanza de poder encontrar a su amigo con vida.

Agentes de la policía de Puerto Rico con un perro entrenado para encontrar cadáveres también estaban en la búsqueda.

Los amigos de José Enrique pensaban que él había recibido un golpe, que tal vez estaba desorientado y que se escondía cuando veía o escuchaba a alguien.

Ese mismo día la madre de Edwin Torres Osorio reconoció el rostro de su hijo entre las fotos difundidas por los medios de comunicación con relación a la desaparición de José Enrique e hizo que se entregara a la Policía.

Edwin al que conocían como Bebo le dijo a la policía que él sabía a dónde estaba José Enrique. Además, dijo que había más personas envueltas en su desaparición.

De acuerdo con las entrevistas realizadas por la policía y a una declaración jurada ante el FBI quien de inmediato asumió jurisdicción del caso, Edwin Torres, Rubén Delgado, Alejandra Berríos, y Lenisse Aponte planificaron cometer un robo esa noche. Mientras se encontraban en casa de Lenisse, ella les contó que no tenía dinero suficiente para pagar la renta. Por lo que planificaron buscar un cliente y obligarlo a que les pagara una deuda ficticia. El plan era que que Lenisse y Alejandra se iban a montar en el auto de la víctima y luego Edwin y Rubén llegarían hasta donde ellas se encontraban para reclamarles la supuesta deuda y entonces obligarían a que la víctima les pagara dinero.

Según esta declaración jurada, la noche del jueves 29 de noviembre Lennise y Alejandra esperaron en la calle Padial en el pueblo de Caguas, hasta que supuestamente José Enrique se les acercó en su auto, ellas se montaron en el auto y un tiempo después se detuvieron cerca de donde se encontraba Edwin y Rubén. En ese momento ellas le dijeron a José Enrique que les debían dinero a los hombres y le pidieron dinero a él para pagar la supuesta deuda. En ese momento ellos se montaron en el auto y Rubén con un rociador de gas pimienta que tenía en el bolsillo amenazó a José Enrique simulando que tenía una pistola.

José Enrique les dijo que no tenía dinero, pero ellos lo amenazaron y lo obligaron a conducir hasta un Banco Popular que queda en La Urbanización Condado Moderno en Caguas. Allí bajo amenaza José Enrique sacó $400 y se los entregó a Rubén.

Justo cuando José Enrique le dio el dinero a Rubén lo golpearon en cabeza con un objeto contundente y lo montaron en el asiento de atrás de su auto. Los individuos iban conduciendo el auto de José Enrique y planificando de qué forma iban a matarlo. Al poco tiempo llegaron a una estación de gasolina Shell y llenaron un tanque que encontraron en el auto de José Enrique.

De ahí llegaron hasta un sector aislado en el bosque de Guavate en el pueblo de Cayey. Al llegar al lugar bajaron a José Enrique del auto y lo obligaron a ponerse de rodillas. 

Estando de rodillas lo golpearon en la cabeza con la llave de sacar las tuercas del auto y con unos tubos que encontraron en el área. José Enrique imploraba por su vida sin embargo lo seguían golpeando salvajemente. Luego de esto, tal vez pensando que estaba muerto, lo rociaron con gasolina y lo prendieron en fuego. Al sentir que las llamas quemaban su cuerpo José Enrique se quitó la ropa y rodó por el suelo hasta que pudo apagar el fuego. Los individuos lo golpearon aún más hasta dejarlo morir gimiendo de dolor.

Estando seguros de que José Enrique estaba muerto los dos hombres y las dos mujeres abandonaron el cuerpo de José Enrique cerca del antiguo complejo correccional de Guavate y se marcharon en su guagua hasta el sector La Macanea en Caguas. Allí quemaron el auto y luego de quemar el auto se fueron a pie del lugar.

Más tarde esa misma madrugada fueron al Banco Popular de San Alfonso en Caguas y retiraron $100 de la cuenta de José Enrique. Luego trataron en otras 5 ocasiones, pero sin éxito sacar dinero Plaza Gautier Benítez, en el Banco Popular de las Catalinas Mall, en Oriental Bank, en Doral Bank y en la ATH del Centro de Bellas Artes de Caguas.

La noche del lunes 3 de diciembre la policía encontró un cuerpo mutilado y quemado cerca de la antigua carcel de Guavate. La familia de José Enrique fue citada para identificar el cuerpo, pero no lo pudieron identificar por el estado en el que se encontraba. El cuerpo de José Enrique tuvo que ser identificado con la ayuda de su récord dental. La patóloga que realizó la autopsia determinó que su muerte se debió a un severo trauma corporal.

La fiscalía federal sometió cargos criminales contra los dos hombres y las dos mujeres involucrados en el asesinato de José Enrique.  Edwin había sido entregado por su madre, Lenisse y Alejandra también se entregaron en la comandancia de Caguas. Rubén fue arrestado en su casa en el barrio Tomás de Castro de Caguas.

Al igual que otros tantos casos criminales de la época el caso de José Enrique fue cubierto por el programa Super Xclusivo. En este programa se hicieron unas implicaciones sobre José Enrique y se cuestionó el porqué el estaba a esa hora en la calle Padial de Caguas. Estos comentarios de Kobbo Santarrosa provocaron indignación entre la familia de José Enrique, sus amigos y un amplio sector del pueblo de Puerto Rico. En ese momento se organizó un boicot hacia el programa Super Xclusivo que resultó en la perdida de la mayoría de sus auspiciadores y en la eventual cancelación del programa luego de la renuncia de Kobbo Santarrosa.                         

La esposa de José Enrique y sus amigos salieron en defensa de su reputación pidiendo que no se le diera credibilidad al testimonio de los asesinos. La familia de José Enrique y sus amigos estaban convencidos de que José Enrique no era persona de estar buscando prostitutas y que sus valores y su forma de ser no era compatible con los alegatos de los acusados.

El año 2012 fue uno de los más violentos en la historia de Puerto Rico con casi 1,000 asesinatos. La indignación y la preocupación del pueblo ante esta ola de violencia hizo que se formaran diferentes organizaciones y manifestaciones en contra de la violencia. Uno movimientos más importantes el de Todos somos José Enrique que nació en las redes sociales como un llamado a la acción en contra de la criminalidad luego de la indignación provocada por el vil asesinato de tras el vil asesinato José Enrique. Ricky Martin, Chayanne y un sin número de figuras conocidas en Puerto Rico y a nivel mundial se manifestaron subiendo una foto con un cartel que leía Todos Somos José Enrique.

Se hicieron varios eventos en diversas ciudades alrededor del mundo en donde prendían una vela y mostraban el mensaje Todos Somos José Enrique.

Se hicieron varias marchas en diferentes puntos de la isla reclamando paz para Puerto Rico y un alto a la violencia.

El caso en contra Rubén Delgado, Edwin Torres, Alejandra Berríos y Lenisse Aponte fue considerado ante el Comité de Pena de Muerte del Departamento de Justicia federal, sin embargo se determinó que no se aplicaría la pena capital. 

El 24 de octubre del 2014 Rubén Delgado se declaró culpable ante el juez federal Daniel Domínguez por un cargo de robo a mano armada el cual tuvo como consecuencia la muerte de José Enrique. El juez ordenó que Rubén se sometiera a un programa de tratamiento de rehabilitación por su adicción a sustancias controladas, y que fuese ingresarlo a una cárcel en el estado de Florida que cuente con un programa de salud mental. Cuando Rubén Delgado Ortiz salga de prisión tendrá que pasar cinco años bajo libertad supervisada. 

El juez Domínguez no sentenció a Rubén Delgado a cadena perpetua ya que según indicó tuvo que considerar varios factores. Rubén era un joven de solo 19 años al momento de cometer del crimen, estudió hasta el séptimo grado, tenía serios problemas mentales diagnosticados desde la niñez y tenía antecedentes penales. Rubén además tenía problemas con el desarrollo educacional, era hijo de una madre adicta, fue víctima de violación, se había intentado suicidar, su padre que lo abandonó cuando era niño y fue criado parcialmente en hogares sustitutos.

Actualmente Rubén Delgado se encuentra cumpliendo su sentencia en la prisión federal Thomson en Illinois. Su fecha de salida es el 14 de enero del 2039.

La madre de Rubén Delgado hizo las siguientes declaraciones en el programa Dando Candela de Telemundo.

Los demás acusados Alejandra, Lenisse y Edwin también se declararon culpables de la muerte de José Enrique.

En junio del 2015 Edwin Torres fue sentenciado a cumplir 19 años de prisión. Edwin fue sentenciado a solo 19 años debido a que su cooperación ayudó a esclarecer el caso y a que todos los culpables pudieran ser enjuiciados.

La esposa de José Enrique hizo las siguientes expresiones durante la sentencia de Edwin Torres.

"Considero que hemos sido lo suficiente pateados. Esta persona no es un héroe. Yo no quiero que aquí se olvide que esta persona tuvo la oportunidad de retirarse a tiempo, pero se quedó hasta el final. No conforme con eso, fue el que brincó de cajero en cajero tratando de sacar dinero con la tarjeta de José Enrique. Fue la persona que pagó $10 a un usuario de drogas para que su cara quedara grabada en el cajero. Fue la persona que con las otras dos fue a Guavate a ocultar lo que habían hecho".

"Quiero que quede claro que él no se entregó por cargo de conciencia o remordimiento ni por seguir el buen consejo de su familia. Él se entregó, porque está mejor dentro de la cárcel que afuera. Su familia está fuera de la barriada, porque su propia gente los obligó y ninguno de ellos puede desmentir eso porque saben que es la verdad", 

"Considero que hablar de participación aquí es ridículo. Para mí, él es tan culpable como los otros tres y no merece trato diferente al que se le ha dado a los demás... En honor a la verdad, esto que se va hacer con esta persona no es justo. Estamos hablando de una vida, no estamos hablando de un carro. Estamos hablando de mucho sufrimiento de mucha gente... No creo que 19 años compense una vida. Para él, eso acabó esa noche. Pero para los que sobrevivimos, esto lo vamos a vivir todos los días. No merece ser tratado diferente. No es un héroe. Es un asesino, tan asesino como los demás",

El juez Domínguez le indicó a viuda de José Enrique que tenía que tomar en consideración la cooperación de Edwin, porque su cooperación, el caso posiblemente no se hubiese esclarecido.

El juez le indicó además que, si la corte no hace nada con los cooperadores, nadie va a cooperar, porque no van a recibir nada a cambio. La confesión de Edwin sacó todo a la luz para que todos aceptaran el crimen. 

Luego de ser sentenciado Edwin Torres declaró lo siguiente:

"Quisiera decir algo a los familiares de la víctima. Pedirle disculpas, ya que me siento súper arrepentido de lo sucedido. Pude haber intervenido, pero por cobardía, no intervine. Sé que nadie les puede devolver el ser querido que perdieron, pero estoy bien arrepentido. Espero recibir el perdón de ustedes algún día. Hice lo que pude para hacerle justicia a la víctima. A mis padres, los amo un montón, por favor cuiden de mis hijas",

Edwin Torres se encuentra actualmente en la prisión federal de Sandstone en Minnesotta y saldrá en libertad el 20 de abril del 2029.

Lenisse Aponte a quien le decían La Prieta, fue sentenciada a cumplir 24 años de prisión y actualmente se encuenta en la facilidad correccional de Aliceville en Alabama. Su fecha de liberación será el 11 de junio del 2034.

Finalmente, Alejandra Berrios, conocida como Pochi, fue sentenciada a 30 años de cárcel y se encuentra actualmente en la facilidad correccional de Tallahassee en Florida. Su fecha de liberación será el 25 de julio del 2038.